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Mostrando las entradas de diciembre, 2022
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  Valentía. Seguir a pesar de no querer seguir. Recorrer este día que pesa mil veces más de lo imaginado. Aceptar que la imagen querida forjada en algún lugar de uno mismo, no es lo que es. Es oír a esta mujer que asoma ante ti, gritar un NO férreo. Es doblegar vientos, reducir angustias, alzar voluntades. Es a pesar de todo, contra todo, esgrimir sabiduría. Proclamar a quien mirarla a sus ojos quiera, aquello que esconde en sus entrañas. Inefable designio. Enfrentar la vida, erguida ante ella, Aunque confundan sus lágrimas. Acaso, revelar, sin revelar dolor, esbozar tibia sonrisa. Desconcertar almas. Trastocar empeños.
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  Caminos difíciles, caminos cansados. Recorren estrechas vías, desembocan en abruptos precipicios. Ignorarlos quisiéramos, evadirlos, tal vez. Algunos llevan hacia pedregosas alturas. Existen los que conducen a intrincados bosques. Al mar profundo nos adentran, hacia lo indescifrable. Caminos cansados, quizás atraviesen llanos, quizás sus orillas nos ofrezcan, crecida gramilla. Descansar allí podríamos, aligerar la carga posible fuera. Caminos cansados. En la brumosa intimidad del ser, sólo allí, alivio hallaremos, si elegir reposo deseamos.
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Luna otoñal. Naranjas, sepias dorando ciudades. Bruñendo lejanos campos, florestas. Salpicando caminos del ayer, del hoy, de siempre. Senderos enrojecidos allá donde el arce sacude ramas. Crepitan sus hojas en los entornos, desvanecido rubor. Luna de abril, asciende hacia la noche, cuajada de diamantes. Su luz, domina infinitud.
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  Caracoles de mar, colores de sueños no soñados, imaginados. Formas que develan ignoradas bellezas, insondables profundidades. Ocultos en su interior sonidos uniformes atraen abismos. Caracoles de mar, revelan ásperos sabores. Perlada dádiva imprevista. Remozada revelación.
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Momento a momento nos rodean montañas de indiferencia. No es sencillo hallar la comprensiva mirada, la mano que estrecha otra mano. La mano que conforta. No es sencillo abrazar sin un por qué, donar calor en el abrazo. Contener a quien contenido quiera ser. No es sencillo ver pasar la indiferencia, el apuro, el no me importa, el no existes. Y existir deseo, no para señalar que existo sino para existir en palabras dichas, oídas, frente a frente. Existir en la tibieza de la piel que restablece el tacto. Nada vale existir si existir es vivir atrapados por cristalinas, engañosas luces, reemplazando la viva presencia. Existiendo soy. Existiendo doy. Existiendo venzo la indiferencia. Alcanzo el don maravilloso, entera existencia.

Emotividad

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Tango. Es lo que fue, lo que es. Breve poesía apasionada. Mucho más, quizás. Pocas, elocuentes palabras acompañadas por formas musicales concisas describen íntimos sentimientos. Asombrosa inspiración. Entonadas, magníficas voces, guían a menudo hacia sorprendentes mundos. Tango. Envuelve cintura, pies, las raíces del ser. Era demasiado joven, buscaba lo inexistente. Suena en mis oídos todavía cierta frase entregada al pasar por alguien muy cercano a mí, por mi muy amado. El tango, me dijo, nos espera, nos da tiempo para llegar a él. En su mirada enriquecida por los años, chispearon luces risueñas. El tango nos espera, repitió. Sonreí. Le creí. El tango me esperó, entró en mi mundo. Lo encontré en aquel barrio de Belgrano donde la inolvidable voz soñaba con el viejo caserón, regresar a lo que no fue. Me tropecé con él cuando el naranjo en flor me extasió con su perfume. Llegó a mí, me tomó de la mano, caminamos por las calles de Pompeya. Me embriagó transitando muy juntos las noches por...