Irrefutable
Esa fotografía tuya en medio de la campiña, habla de ti. Los colores engañosos del atardecer desamparan tu sonrisa, descubren la línea que divide tu frente y oculta pensamientos codiciosos; arrebatos que fluyen a través del genio de tu sangre y esa hombría proclamada que demuestra firmeza dudosa y evidencia hacia dónde diriges tus pasos. Insinúan tu ser concupiscente, el que aflora en tu mirada, en tus sueños clandestinos; nada más que tuyos. Ensoñaciones destinadas a quién sabe qué delirio que sólo tú conoces. Tal vez, denigren ese bienestar que crees cernido sobre tus horas irreprochables. No te percatas de nada ni de nadie; continúas tu camino, sin reconocerte ni reconocer los abismos que te rodean. Eres porque eres; nada más eres.