Pinceladas desteñidas
Calles del gran no sé qué.
Aquellas que alguien describió como acuarelas porteñas. Calles en las que hoy no alientan arboledas extensas ni existen quintas que rodean caseríos en los cuales refugiarse, en los que el reposo, la seguridad, fueron.
Calles. Las que ahora recorremos sumidas en la mugre, las que copiaron lo peor de la urbe cercana.
Calles del gran no sé qué.
Donde los orines y algo más, embadurnan nuestros calzados, nuestras almas. Desde donde es imposible levantar vuelo hacia el sol sin correr el riesgo de resbalar en lo que no nombraré por ese afán de querer cuidar con cierta tozudez que me resisto a abandonar, un idioma rico en términos y posibilidades. Mi resistencia es fuerte y precisa. Me niego a emplear modernismos o post modernismos y todos los “ismos” que justifican cambios negativos en esta cultura del individualismo a ultranza.
Calles en las que los aguafuertes de hoy pintan pandemias previsibles, que debieran evitarse, si el abandono destructivo de los bípedos no fuera superior al de los cuadrúpedos.
Calles donde seres inconscientes, autómatas de la tecnología, creen que seguirán transitando impunes, a través de una triste conjunción de irresponsabilidad e idiotez.
(Homenaje a Roberto Arlt)

MARAVILLOSO!!!!!!!!
ResponderBorrarComparto totalmente todo lo expresado tan bien descripto sin abandonar la belleza que entrega la palabra correcta,sin distorsiones ni groserías!!!!!!
ResponderBorrarGracias queridos anónimos! Abrazo!! Nelly
BorrarMe gustó mucho, Nelly. Es algo que me hubiera gustado escribir.
ResponderBorrarA veces uno va por ahí mirando a todos lados y a ninguno, y no se da cuenta de que la historia la tiene alrededor, bien cerca.
A mis dos queridos anónmos vá mi agradecimiento y cariño.- Nelly Perrotta
ResponderBorrarA ti mi muy querido y respetado Olinto, todo esto que aprendí a sentir a lo largo de este tiempo hacia ti y tu don de vida que nos alienta tanto. Así es, la historia gira y gira entorno nuestro día a día, hora a hora. A veces la vemos , a veces la ignoramos. Abrazo. Nelly Perrotta
ResponderBorrar