Flores Antiguo
A veces me pregunto quién se llevó mi corazón. Variados fueron mis andares, las personas y lugares que inspiraron en mí, nostalgias y esos recuerdos que remedan cencerros en el alma. Vuelvo a oír hoy su tañido y como nunca, repito la pregunta que acaso no halle respuesta. ¿Quién se llevó mi corazón? Quizás la ronda infantil, la de la bella farolera o la calesita colorida que giraba, giraba y la sortija que nunca atrapaba aunque me empeñara en lograrlo. Tal vez aquel dibujo que la maestra de sexto grado me apremiaba a entregar, para ser presentado en el concurso internacional que gratificaría talentos infantiles y del cual nunca tuve noticias, ni en bien ni en mal. Tal vez los sitios por donde me condujeron las manos de mis padres andarines, las vivencias que los consagraron y dejaron huellas; lugares y afectos que debí abandonar porque así lo exigían, además, las circunstancias familiares. La adolescencia tuvo lo suyo; florecía inquieta en mis horas cua...