Érase una vez un sueño
A Ini Érase una vez un sueño Existo. Soy el monstruo de las cosquillas. Nací en el corazón de cierto niño muy amado. ¿Dónde vivo? En todas partes. Especialmente en el monte, entre tipas, jacarandás, ceibos de rojos explosivos, palos borrachos panzones, muchos más, algunos centenarios. Gozo entre ellos. Abrazo sin abrazar sus troncos ásperos. En medio de ellos tengo mi refugio de adobe y paja, ventanita minúscula, puerta abierta, único recinto. El hogar ahúma paredes, sólo lo enciendo en raras noches de frío; consumo las leñas que recojo cantando en los alrededores, allí donde caen vencidas. Río la risa de los vientos alegres, los que mecen a los niños, a mi niño del decir confuso, la carcajada clara. Soy un monstruo especial que mucho tiene de secretos inventados. Soy como mi niño quiere que sea. Ellos, mis niños, mi niño, me convocan. Anuncian mi llegada, la sonrisa anticipada, levemente contenidos por las manos de sus madres. Urgidos, juegan a la ronda ...