Pinceladas desteñidas
Calles del gran no sé qué. Aquellas que alguien describió como acuarelas porteñas. Calles en las que hoy no alientan arboledas extensas ni existen quintas que rodean caseríos en los cuales refugiarse, en los que el reposo, la seguridad, fueron. Calles. Las que ahora recorremos sumidas en la mugre, las que copiaron lo peor de la urbe cercana. Calles del gran no sé qué. Donde los orines y algo más, embadurnan nuestros calzados, nuestras almas. Desde donde es imposible levantar vuelo hacia el sol sin correr el riesgo de resbalar en lo que no nombraré por ese afán de querer cuidar con cierta tozudez que me resisto a abandonar, un idioma rico en términos y posibilidades. Mi resistencia es fuerte y precisa. Me niego a emplear modernismos o post modernismos y todos los “ismos” que justifican cambios negativos en esta cultura del individualismo a ultranza. Calles en las que los aguafuertes de hoy pintan pandemias previsibles, que debieran evitarse, si el abandono destr...