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Mostrando las entradas de febrero, 2026

Presencias encantadas

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  Dos hermanas. Formaban parte de un total de siete hermanos entre otros no nacidos. Quizás, sumaran diez, quizás. De eso en aquellas sinuosidades del ayer, nada se decía; a veces se murmuraba. Para los más pequeños, mucho era lo vedado, había que preservarlos y de tanto preservar inocencias alboreaban malicias. Los siete eran hijos de aquel tío paterno, hermano de la abuela; quien fuera por elección, al llegar a esta tierra que los albergara, padre del corazón de mi padre. Así se consideraban uno al otro, padre e hijo, fundados en realidades concretas. Casa de portales abiertos, aunque mediaban condiciones férreas si se deseaba trasponerlas. Quien lo hiciera, debía reconocer que entraba al ámbito protegido donde la vida se vivía a fondo desde la sencillez, no siempre fácil. El tío paterno perdió a su mujer en plena juventud. En consecuencia, los siete hermanos perdieron a su madre en una época en la cual las decisiones y responsabilidades, incluían no sólo a los adultos, s...

Ingenuo desvario

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    Caminaba tranquila, respiraba los aires salobres que atrapaban su sonrisa destinada al viento. La playa extensa envuelta en los sonidos del oleaje sereno. De pronto corría, de pronto se detenía atraída por el brillo de las caracolas húmedas; las rescataba de la orilla, acariciaba las hendiduras ásperas de sal y arena. Segundos después, extendía el brazo al tiempo que daba pasos precisos y con fuerza, las devolvía al abismo de donde provenían. Descubrió la figura del hombre sin edad, inmóvil frente al mar. Cauta, se acercó a él; hubiera querido continuar su carrera. Sin embargo, algo la incitaba a detenerse. El volvió la cabeza; su mirada la atravesó, no se detuvo en ella, flotaba a su alrededor, la expresión helada de sus ojos la atrajeron. Le sonrió tímida, se atrevió a saludarlo. Él, apenas, devolvió el saludo. La voz sin matices la estremeció. De pie, a corta distancia del lugar en el que el hombre parecía haberse refugiado en sí mismo, la mirada fija una vez má...