Oscuridad y Luz
Recorría las calles sumergido en la ofuscación que nublaba sus horas. Las sombras no le permitían ver claridades. Tropezaba al subir cuestas, resbalaba al descender. No existían llanos en su camino, bordeaba estrechas curvas, precipicios. Eligió ser veraz, socorrer al que lo necesitara, recurrir a la nobleza de espíritu. Ahora, aquellas frases sonaban ingenuas. En tiempos de egoísmos y exaltación del ego, poco significaban para la gran mayoría empobrecida. No sólo por la ausencia de bienes materiales, sino por la inexistencia de la sabiduría ancestral que no nace de las letras ni de maestros sabios sino de la cordura de la mente apaciguada, allí donde el bien es luz y el mal indica oscuridad. Abrió la puerta de su casa. El cansancio anonadaba cada célula de su cuerpo, de su espíritu, si es que acaso todavía moraba allí donde debía morar intangible. Al anochecer regresaba de sus obligaciones laborales, durante las cuales ocultaba pesares detrás de la sonrisa convencional; so...