Regreso


 

Imposible olvidar la luz del amanecer.

No fue lo anhelado por ti ni por mí. Fue. Llevábamos el peso de las horas compartidas, la caminata interminable de los meses inciertos. La inquietud que sumó tiempo.

Corríamos bajo la lluvia, huíamos de los miedos. Nos deslizábamos debajo de las sábanas que alejaron el estío sólo un instante. Tú, apasionado y sereno; yo, indócil e inquieta. Nos unían y desunían deseos y subversiones.  Acunamos delirios, trastabillamos en los sueños.

De pronto, avanzábamos en la soledad; deseábamos no querer, queríamos no desear. Regresar a nuestro ser íntegro.

Recuperar la risa que se llevara el viento. Resucitar los abrazos que se quedaron en los días muertos.

Recobrar bríos, andares firmes y tener el valor suficiente para comenzar una vez más. Hallar la sabiduría necesaria para silenciar escrúpulos y torpezas.

Descubrir el alborear de las horas dóciles, del regreso. Volver a ser uno, como uno era y es el aliento libre que suscitó el reencuentro.

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