Érase una vez un sueño

 


A Ini

Érase una vez un sueño

 

Existo. Soy el monstruo de las cosquillas. Nací en el corazón de cierto niño muy amado. ¿Dónde vivo? En todas partes. Especialmente en el monte, entre tipas, jacarandás, ceibos de rojos explosivos, palos borrachos panzones, muchos más, algunos centenarios.

Gozo entre ellos. Abrazo sin abrazar sus troncos ásperos. En medio de ellos tengo mi refugio de adobe y paja, ventanita minúscula, puerta abierta, único recinto. El hogar ahúma paredes, sólo lo enciendo en raras noches de frío; consumo las leñas que recojo cantando en los alrededores, allí donde caen vencidas.

Río la risa de los vientos alegres, los que mecen a los niños, a mi niño del decir confuso, la carcajada clara.

Soy un monstruo especial que mucho tiene de secretos inventados. Soy como mi niño quiere que sea.

Ellos, mis niños, mi niño, me convocan. Anuncian mi llegada, la sonrisa anticipada, levemente contenidos por las manos de sus madres.

Urgidos, juegan a la ronda con duendes de pícara mirada, orejas puntiagudas. Vigilados por el dulce vuelo de mariposas multicolores.

Corro detrás de ellos, salto de un rincón a otro, los espero escondido tras el tronco oscuro del algarrobo gordo, el que cierra el caminito que conduce a la laguna.

Disfruto de sus gritos entusiastas, campanitas ruidosas. Regocijan mis días, hacen posibles mis noches quietas.

Mi niño me regaló un nombre. Ahora no soy sólo el monstruo de las cosquillas, ahora soy Clové.

Mi niño lo sabe, su mamá lo sabe. Los demás niños y sus mamás también lo saben. Yo, Clové, viviré por siempre en ellos. Seré el eterno monstruo de las cosquillas; llevaré en el alma el nombre brotado del amor, de fantasías sin fin, las que nacieron, crecieron, cada tarde de domingo a la vera de ilusiones que miran hacia sortilegios ocultos en uno mismo. Esos que mi niño sembró inocente.

Esos que su madre posibilitó en él; mágico, asombroso ser, aún en sus berrinches.

Por supuesto, Clové es a su imagen y sabiduría.

Tal como erase una vez en el tiempo que no tendrá fin.

Comentarios

  1. Hermoso.... Me quedé sin palabras y con un nudo en el corazón. Un nudo hecho de la nostalgia de cuando éramos niños, y del niño que aun somos.... Gracias por esta belleza. Elena

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  2. Mi querida Elena, ahora me dejaste vos sin palabras, me dio mucha alegría que te gustara y sintieras lo que sentiste. Este cuento fue hecho con amor y para transmitir amor, dedicado a Ignacio y a sus 10 añitos, y a al niño que cada uno llevamos dentro.. Gracias a vos Elena por estar siempre. Nelly

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