¿Adónde se fueron
las vividas horas?
Alguna vez existieron.
Movilizaron nuestros
fervorosos deseos.
Nos condujeron
de la mano
hacia sutiles anhelos.
Nos acompañaron
en días festivos,
noches deplorables.
Formaron a nuestro
alrededor laberínticos
momentos,
desenredados tiempos
ilimitados.
Asolaron íntimos
sentires.
Deshilvanaron cantares
de dulces glorias.
Nos mostraron que
todo es uno,
uno es nada.
Siempre no es
por siempre.
Mañana,
desplegarán incógnitas.
Volverán a pertenecernos
en amaneceres flamantes.
Nocturnal
Deslumbrante espesura. Follaje vigoroso corona arcaicos troncos; raíces afincadas en bosques milenarios. Luces, sombras, fuego, piedras. Cruje la hojarasca. Mágico encuentro donde la magia es sueño y el sueño es resplandor. Agitadas criaturas rodean la lumbre, cánticos entrelazan gargantas, cuerpos festivos, corazones palpitantes callan y danzan, danzan y callan, atraen vehemencias. Retumban ecos de tambores cercanos, responden ecos distantes. La tierra toda es esencia, es música. Espectros danzarines atraviesan sones, movilizan manos mágicas, risas cristalinas. Innúmeros diamantes destellan en los ojos rientes. La hoguera estalla, chispas multicolores envían señales. La coreografía desata ocultos secretos, descubre hechizos, acecha al nigromante, abraza a la hechicera. No es esta noche de oscuridades, no lo es. Duendes retozones, hadas de largos cabellos transparentes, enanos recios, elfos de señoria...

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