La lluvia perezosa
restaña las heridas
de la agotada tierra.
El vientecillo juega,
eriza las aguas quietas
de la laguna.
Diminutos seres,
habitantes ignorados,
pueblan charcos.
Nocturnal
Deslumbrante espesura. Follaje vigoroso corona arcaicos troncos; raíces afincadas en bosques milenarios. Luces, sombras, fuego, piedras. Cruje la hojarasca. Mágico encuentro donde la magia es sueño y el sueño es resplandor. Agitadas criaturas rodean la lumbre, cánticos entrelazan gargantas, cuerpos festivos, corazones palpitantes callan y danzan, danzan y callan, atraen vehemencias. Retumban ecos de tambores cercanos, responden ecos distantes. La tierra toda es esencia, es música. Espectros danzarines atraviesan sones, movilizan manos mágicas, risas cristalinas. Innúmeros diamantes destellan en los ojos rientes. La hoguera estalla, chispas multicolores envían señales. La coreografía desata ocultos secretos, descubre hechizos, acecha al nigromante, abraza a la hechicera. No es esta noche de oscuridades, no lo es. Duendes retozones, hadas de largos cabellos transparentes, enanos recios, elfos de señoria...
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