Al atardecer,
loros en la barranca
vuelan ruidosos.
Ronda de aves
vigilando polluelos,
profundos nidos.
Llega el guardián.
Prevenida bandada,
vida a su paso.
Nocturnal
Deslumbrante espesura. Follaje vigoroso corona arcaicos troncos; raíces afincadas en bosques milenarios. Luces, sombras, fuego, piedras. Cruje la hojarasca. Mágico encuentro donde la magia es sueño y el sueño es resplandor. Agitadas criaturas rodean la lumbre, cánticos entrelazan gargantas, cuerpos festivos, corazones palpitantes callan y danzan, danzan y callan, atraen vehemencias. Retumban ecos de tambores cercanos, responden ecos distantes. La tierra toda es esencia, es música. Espectros danzarines atraviesan sones, movilizan manos mágicas, risas cristalinas. Innúmeros diamantes destellan en los ojos rientes. La hoguera estalla, chispas multicolores envían señales. La coreografía desata ocultos secretos, descubre hechizos, acecha al nigromante, abraza a la hechicera. No es esta noche de oscuridades, no lo es. Duendes retozones, hadas de largos cabellos transparentes, enanos recios, elfos de señoria...
Tan simple y tan bello...
ResponderBorrarNo podria estar mas de acuerdo!
ResponderBorrarJuan, Mauri, así los recuerdo ... así están en mí... gracias Juan!!!!.... Gracias Mauri!!!!---Nelly
ResponderBorrarQue bellamente descripta la barraca de los loritos. Un canto a la vida y a la naturaleza
ResponderBorrarGracias Elena, tus palabras son siempre muy alentadoras! Nelly Perrotta
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