Giros

 


Fue el último café.

La cucharilla tintineaba ecos perplejos; tantos como sus enmarañados sentimientos. Ella extraviaba la mirada en aquellas lejanías que le pertenecían, las guardaba en su interior.

Él había llegado a su vida y se había marchado como si nada hubiera sucedido. En las primeras horas compartieron hasta los resquicios mínimos del alma y del cuerpo. Habían reído juntos la música loca de los inaugurados tiempos, saltado charcos que reflejaban verdores; hundido los pies en las arenas tibias de los mares que fueron suyos. Codo a codo, caricia tras caricia, vivieron los silencios pacificadores que aquietaban la piel y el espíritu.

Juntos regaron la tierra alrededor de la casa palmo a palmo, tierra que envolvía raíces y arriesgaba brotes tiernos; crecieron, fueron árboles cargados de frutos. Juntos, se espantaron frente al espejo revelador de los primeros hilos plateados en los cabellos.

Desde las primaveras cruzaron hacia los veranos tórridos; atravesaron otoños preparados para las invernales acometidas. Codo a codo, caricia tras caricia. Ella creyó que lo habían logrado.

Sin embargo, sin nada que lo explicara, sin un por qué, esa mañana, juntos, bebieron el último café.

Después, la puerta se cerró tras él. La taza vacía reverberó ausencia.

Comentarios

  1. Me gustó mucho tu cuento. Cómo nos vas llevando con pocas y preciosas palabras al recorrido de una vida compartida...y a ese final.
    Abrazos

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  2. Gracias Juana por acompañarme a lo largo de este camino. Abrazo. Nelly

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