Giros
Fue el último café. La cucharilla tintineaba ecos perplejos; tantos como sus enmarañados sentimientos. Ella extraviaba la mirada en aquellas lejanías que le pertenecían, las guardaba en su interior. Él había llegado a su vida y se había marchado como si nada hubiera sucedido. En las primeras horas compartieron hasta los resquicios mínimos del alma y del cuerpo. Habían reído juntos la música loca de los inaugurados tiempos, saltado charcos que reflejaban verdores; hundido los pies en las arenas tibias de los mares que fueron suyos. Codo a codo, caricia tras caricia, vivieron los silencios pacificadores que aquietaban la piel y el espíritu. Juntos regaron la tierra alrededor de la casa palmo a palmo, tierra que envolvía raíces y arriesgaba brotes tiernos; crecieron, fueron árboles cargados de frutos. Juntos, se espantaron frente al espejo revelador de los primeros hilos plateados en los cabellos. Desde las primaveras cruzaron hacia los veranos tórridos; atravesaron otoños...